Publicado en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, este ensayo del economista austriaco examina el ascenso del Estado total y la guerra total en Europa. Su tesis central sostiene que el nazismo y otras formas de totalitarismo no surgieron por rasgos culturales inevitables, sino por la expansión de ideologías estatistas y colectivistas que erosionaron el liberalismo y el mercado. La obra combina análisis histórico y económico. En sus capítulos estudia la decadencia del liberalismo alemán, el auge del nacionalismo y el militarismo, el papel de intelectuales y partidos políticos y las consecuencias del intervencionismo estatal. También critica la planificación económica, el socialismo y las tendencias hacia gobiernos cada vez más poderosos. Su relevancia radica en ofrecer una interpretación influyente sobre el origen del totalitarismo y en defender el liberalismo clásico y la economía de mercado frente al avance del poder estatal.