Publicada en 1973, la obra de O\'Connor surge en un contexto de crisis económica y desconfianza en las instituciones estatales. Su tesis central argumenta que el Estado enfrenta una crisis fiscal debido a la contradicción entre sus funciones de garantizar el bienestar social y la necesidad de acumular capital. La estructura del texto combina análisis teórico y ejemplos históricos, abordando temas como el papel del Estado en la economía, la distribución de recursos y la lucha de clases. Su relevancia radica en ofrecer un marco crítico para entender las limitaciones del Estado en un sistema capitalista, influyendo en debates sobre política fiscal y económica.
Publicada por primera vez en 1961, La economía soviética es una obra bien documentada que pretende familiarizar a los estudiantes con la estructura y los problemas de la economía de la URSS. En un análisis equilibrado y perspicaz, Alexander Nove describe la organización de la vida económica y del sistema de planificación, analizando los problemas prácticos y teóricos dentro de la estructura institucional del sistema soviético, e introduciendo al estudiante en las ideas y conceptos económicos soviéticos. A continuación, el tema se relaciona con el crecimiento de la economía soviética y con la medida en que tanto las instituciones como los problemas reflejan las peculiaridades históricas de la URSS. El autor no trata de argumentar a favor o en contra del sistema ni de dar respuestas, sino que pretende estimular al lector para que indague más en las cuestiones más importantes que plantean los puntos fuertes y débiles de la economía soviética.
Considerado fundador de la ciencia económica por \"La riqueza de las naciones\", el escocés Adam Smith (1723-1790) no sólo puso con esta obra los cimientos de una ciencia, sino también de una doctrina: el liberalismo económico. La idea de que la riqueza proviene del trabajo (y no del oro ni de la plata), siendo susceptible de aumentar con una adecuada regulación del funcionamiento del mercado; la noción de la competencia como mecanismo limitador de la sed de beneficios y fomentador del bien común, y el deseo de un Estado fuerte, aunque no grande, que garantice la libertad, la propiedad y el funcionamiento de la \"mano invisible\" que armoniza los intereses de la persona y de la comunidad, son, en efecto, su perdurable aportación al mundo que se había de desarrollar en los siglos siguientes.
Este libro, que reúne una rica historia y un análisis de la prestación comunitaria, privada y voluntaria, a gran escala, de servicios sociales, infraestructuras urbanas y gobernanza comunitaria, ofrece sugerencias sobre cómo restaurar la vitalidad de la vida urbana. Históricamente, la ciudad se consideraba un centro de comercio, conocimiento y cultura, un refugio de seguridad y un lugar de oportunidades. Hoy, sin embargo, las ciudades se consideran centros de delincuencia, falta de vivienda, guerras de la droga, fracaso empresarial, empobrecimiento, atasco del transporte público, analfabetismo, contaminación, desempleo y otros males sociales. En muchas ciudades, el gobierno domina cada vez más la vida, consumiendo ingentes recursos para atender a grupos con intereses especiales. Este libro revela cómo el proceso de provisión de bienes públicos locales a través del dinamismo de una iniciativa empresarial basada en el mercado y libremente competitiva no tiene rival a la hora de renovar las comunidades y reforzar los lazos de la sociedad civil.
La República de Weimar fue escenario, durante la década de 1920, de la mayor inflación que registra la historia europea contemporánea. A lo largo de cuatro años, los precios subieron de forma tan vertiginosa que hicieron necesaria la enfebrecida fabricación de papel-moneda y la multiplicación casi inverosímil de los medios de pago. En 1923, cuando el tipo de cambio con el dólar alcanzaba los 4.200.000.000.000 marcos, la República de Weimar prácticamente se vio reducida a una economía de intercambio: joyas por productos básicos como el pan, una entrada para el cine por algo de carbón, una botella de parafina por una falda de seda. Combinando el análisis con numerosos testimonios de la época, Adam Fergusson narra el fracaso de una generación europea -incapaz de comprender el alcance de sus actos y las consecuencias de la destrucción de las clases medias- y el irresistible ascenso al poder de los regímenes autoritarios. Un libro lleno de relevancia para nuestra época.
Al defender el mercado no he tomado el camino relativamente fácil de criticar a los socialistas «de izquierdas» que anhelan la llegada de una utopía colectivista. En lugar de ello he elegido como principal contraste a aquellos católicos «de derechas» que ven con suspicacia la sociedad de mercado. No se trata de socialistas ni de colectivistas, sino de personas fieles a la Iglesia que rechazan la empresa libre y están a favor de una amplia intervención en el mercado. Suelen estar a favor de dicha intervención porque creen que las enseñanzas de la Iglesia la requieren. Como católico ortodoxo, siento una gran simpatía por esas personas, y he formulado mi argumento teniendo en cuenta sus preocupaciones. Mientras elaboro lo que considero un argumento abrumador a favor de la economía de mercado, no cuestionaré tanto la posición doctrinal de esos católicos como su aplicación práctica en la economía, que es a menudo notablemente deficiente. Al adoptar ese punto de vista espero desarrollar un sólido argumento a favor de la economía de mercado, aclarar malentendidos habituales y conseguir en último extremo que tanto los seglares como los religiosos estén mejor informados respecto a los asuntos económicos.