Esta investigación establece un parentesco entre las ideas de Providencia y Redención de la tradición cristiana y las ideas de progreso, pero va incluso más atrás para localizar primeras concepciones de progreso en el mundo clásico griego. Nisbet considera que el ideal de progreso entra en crisis con la decandencia de la religiosidad en la segunda mitad del siglo xx, tratándose, por tanto, de una de las implicaciones de la crisis moral del presente. La Historia de la idea de progreso ofrece una prodigiosa cantidad de información sobre el tema, pero significa en los momentos actuales, sobre todo, un importante estímulo para reflexionar sobre el dilema de un progreso, que en cierto modo se está devorando a sí mismo en los ámbitos económico y laboral lo mismo que en el cultural. La defensa del progreso no debe significar el desastre ecológico, pero tampoco la renuncia a la justicia social y la continuidad del proceso cultural.
Publicado en 1947 por Plon en Francia, nace tras la Segunda Guerra Mundial en un momento de acelerada industrialización y expansión técnica. El autor denuncia la progresiva mecanización de la vida pública, que convierte a las personas en autómatas desprovistos de valores espirituales. Conformado por un prefacio y catorce ensayos radiofónicos, aborda temas como la pérdida de la autenticidad, la amenaza de la tecnocracia y la defensa de la vida rural tradicional. Propone un regreso a la dignidad humana mediante la exaltación de la libertad interior y el sentido religioso. Su enfoque prefigura la crítica contemporánea a la alienación tecnológica e inspiró corrientes neotradicionalistas. Propone revalorizar la tradición comunitaria frente al individualismo masificado.
Libro orientado al programa de Filosofía de 2º de Bachillerato y para interesados en la historia de la filosofía. Contiene el texto traducido del autor y la obra señalados, junto a un estudio inicial de su pensamiento, comentarios, ejercicios adaptados, textos complementarios, mapas conceptuales y esquemas, y una muestra de las pruebas de Selectividad aparecidas recientemente.
Aunque concebida inicialmente como respuesta a las Reflexiones sobre la Revolución en Francia de Edmund Burke (obra incluida ya en esta colección), Derechos del hombre -publicada en 1791 y reimpresa numerosas veces a lo largo de los años siguientes- es la elaboración más completa del pensamiento político de Thomas Paine (1737-1809). El valor permanente de este libro clásico, más allá de su propósito polémico coyuntural, descansa en su planteamiento de la posibilidad de un cambio total y extrae su vigor de «la modernidad de sus ideas, su forma de expresarse y la visión de los derechos innatos de todo ser humano». Calificada por G. D. H. Cole como «la Biblia de los pobres», esta obra revolucionaria, escrita para la gente del común con el lenguaje apasionado de los grandes propagandistas y agitadores, lanza un ataque devastador contra el Antiguo Régimen, critica el sistema económico de la época (desde los impuestos indirectos hasta el cercamiento de tierras, pasando por la creciente miseria de las ciudades) y defiende, desde los postulados del optimismo racionalista, la libertad y la redistribución de la riqueza, el gobierno democrático y la soberanía popular.
Las ideas de Maquiavelo (1469-1527) contribuyeron de forma decisiva a configurar una manera radicalmente nueva de analizar el funcionamiento real de la vida social y de los mecanismos de poder. El gran pensador florentino (observa Quentin Skinner) cultivó «una particular tradición humanística del republicanismo clásico»; los aspectos creativos y originales de su pensamiento nacen precisamente de sus reacciones polémicas ante ese cuerpo de creencias heredadas a las que continuó prestando su adhesión a lo largo de su vida. Esta monografía sitúa la biografía y las obras de Maquiavelo en el contexto cultural de la Italia renacentista y los problemas creados por el reordenamiento del mapa estatal europeo. El resultado de esa fecunda interrelación fue una nueva visión de la realidad política articulada en torno a una idea central: que la clave del poder se halla en la capacidad de los gobernantes para reconocer la fuerza de las circunstancias, aceptar los dictados de la necesidad y armonizar el propio comportamiento con el signo de los tiempos.