Publicado por primera vez en 1911, este estudio sociológico e histórico fue concebido en un momento en que se investigaban las raíces culturales del capitalismo moderno, influido por debates similares a los de Max Weber. El autor propone que ciertos grupos judíos, excluidos de corporaciones medievales, desempeñaron un papel crucial al desarrollar prácticas comerciales, financieras y de crédito que contribuyeron al surgimiento del capitalismo más competitivo y dinámico del mundo moderno. La obra se estructura en secciones que exploran la evolución del comercio europeo, la predisposición económica de estos grupos y su cultura como factores históricos relevantes. Aunque hoy sus conclusiones han sido ampliamente criticadas y discutidas, la obra sigue siendo un texto importante para entender cómo se ha interpretado historiográficamente la interacción entre identidad cultural y desarrollo económico.
Publicado originalmente en 1913, este libro surge a comienzos del siglo XX, un momento de intensos debates sobre el origen del capitalismo moderno. El autor sostiene que no fue la ética del trabajo o el ahorro lo que generó el capitalismo, sino el deseo de lujo: la demanda de bienes de ostentación por parte de las clases altas desempeñó un papel decisivo. Analiza cómo el lujo —ligado a cambios en costumbres, relaciones sociales y aspiraciones de estatus— fomentó la industria, el comercio y la transformación social. La obra se divide en capítulos dedicados a la evolución histórica del lujo, su impacto económico y su dimensión cultural. Su relevancia radica en ofrecer una interpretación cultural-económica del capitalismo, distinta de las explicaciones centradas en el trabajo o la moral religiosa, influyendo en posteriores estudios sobre consumo, sociedad y clases sociales.
Publicado en 1871, este texto surge en el corazón del pensamiento victoriano, una época que valoraba profundamente la moral individual y el desarrollo ético. El autor sostiene que el carácter es «una de las grandes fuerzas motrices del mundo», más respetado aún que el genio, pues brota del corazón y del sentido del deber. La obra se estructura en capítulos que exploran cómo la familia, los amigos, los libros, el trabajo, la valentía y el autocontrol forjan el carácter, acompañados por ejemplos y pequeñas biografías que ilustran sus enseñanzas. Su importancia radica en destacar la influencia moral de los individuos en el progreso social, ofreciendo una visión ética del crecimiento y la responsabilidad personal.
Acerca de Lukács y de Ortega y Gasset, filósofos de la generación de 1914, se ha sostenido que ambos representan posiciones radicalmente opuestas y que puede adjudicárseles el crédito de ser precursores de Martín Heidegger. Sin embargo, el autor aplica el método de la sociología del conocimiento al ambiente cultural europeo del primer tercio del siglo XX, y cuestiona estos dos lugares comunes de la historia de las ideas. Es el primer estudio que hace hincapié en las coincidencias entre las obras de juventud de Lukács y las de Ortega y Gasset. La metodología del presente trabajo constituye un argumento más a su favor por su estilo claro y preciso, por la erudición de sus notas y de su bibliografía y, sobre todo, por su exigencia de continuidad con la obra de José Gaos. Esta obra recupera las mejores tradiciones de investigación en México.
William Strauss y Neil Howe harán que cambie su manera de ver el mundo, y de cuál es su lugar en este mundo. Con una resplandeciente originalidad, El cuarto giro ilumina el pasado, explica el presente e imagina el porvenir. Pero lo más notable es que ofrece una profecía mostrando claramente cómo el pasado de Estados Unidos predice su futuro. Strauss y Howe fundamentan esta visión en una provocadora teoría sobre la historia americana. Los autores se remontan quinientos años atrás y revelan un esquema muy preciso: la historia moderna evoluciona por ciclos. Cada ciclo tiene la duración aproximada de una larga vida humana y se compone de cuatro eras de veinte años ―o «giros»― que constituyen el ritmo estacional de la historia: crecimiento, madurez, entropía y renacimiento. Ilustrando este ciclo con un brillante análisis del periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, El Cuarto Giro propone unas audaces predicciones sobre este periodo en el que ya estamos plenamente inmersos y que debería extenderse hasta el año 2030, aproximadamente. Los autores muestran igualmente cómo deberíamos afrontar, individual y colectivamente, los cambios sociales que, sin duda, trae consigo la vivencia de una etapa tan importante de la historia humana y que, con la globalización, no solo afecta a Estados Unidos sino a toda la civilización occidental.
La Introducción a la historia universal, también conocida en occidente como los Prolegómenos y en árabe como Al-Muqaddima, fue escrita en 1377 como prólogo del primer libro de la historia mundial de Ibn Jaldún. No obstante, ya en vida del autor, fue considerada como una obra independiente, de carácter enciclopédico que engloba el conjunto de los conocimientos del siglo XIVque hoy relacionamos con facilidad con la filosofía, la historia, la economía, la sociología, la política, el urbanismo, la medicina, la magia, la religión, la filología o la ecología. Ibn Jaldun se valió para ello de todas las fuentes escritas de la época: greco-latinas, bizantinas y musulmanas. Muchos pensadores modernos la ven como una de las fuentes originales de las que beben las ciencias sociales. Lo que hoy llamamos al-Muqaddima, literalmente La Introducción, que se edita generalmente separada del resto de la obra, está constituida por la Introducción y el Libro Primero y que, como se ve, contiene las consideraciones que deben ser tenidas en cuenta para entender los acontecimientos históricos, de los que se da cuenta en los otros dos Libros. Aunque podemos considerarla independiente del Kitāb al-Icbar, al que sirve de prólogo y de clave explicativa, debe ser contemplada como la creación de un sabio medieval, como tal obligado a saber y capaz de tratar de omni re scibile (“de todo lo susceptible de ser sabido”), como pretendieran en el siglo siguiente al de nuestro autor los grandes autores definidores del humanismo. La extraordinaria relevancia de las ideas socio-políticas y socio-culturales expuestas en al-Muqaddima han hecho que se preste menos atención a otos aspectos de la obra que, en otras circunstancias, hubieran despertado mayor interés.