Publicado en la década de 1990 dentro de un contexto cultural posterior a la revolución sexual de los años sesenta y setenta, este ensayo delinea una crítica profunda a la cultura contemporánea del placer. El autor argumenta que la modernidad ha convertido la búsqueda de gratificación inmediata —especialmente en el ámbito de la sexualidad— en una forma de tiranía que socava valores más profundos y relaciones humanas significativas. La obra se estructura de manera analítica e interdisciplinaria, abordando cuestiones éticas, históricas y filosóficas sobre los límites de la libertad y la moral. Explora cómo la supuesta liberación de las normas tradicionales puede derivar en nuevas formas de conformismo y alienación personal. Su relevancia radica en estimular la reflexión sobre el equilibrio entre libertad, deseo y responsabilidad en la vida contemporánea.