Publicada por primera vez en 1961, La economía soviética es una obra bien documentada que pretende familiarizar a los estudiantes con la estructura y los problemas de la economía de la URSS. En un análisis equilibrado y perspicaz, Alexander Nove describe la organización de la vida económica y del sistema de planificación, analizando los problemas prácticos y teóricos dentro de la estructura institucional del sistema soviético, e introduciendo al estudiante en las ideas y conceptos económicos soviéticos. A continuación, el tema se relaciona con el crecimiento de la economía soviética y con la medida en que tanto las instituciones como los problemas reflejan las peculiaridades históricas de la URSS. El autor no trata de argumentar a favor o en contra del sistema ni de dar respuestas, sino que pretende estimular al lector para que indague más en las cuestiones más importantes que plantean los puntos fuertes y débiles de la economía soviética.
Esta obra clásica es una versión revisada y abreviada, en un solo volumen, de la obra que más que ninguna otra catapultó a Pitirim Sorokin como una de las figuras más afamadas de la sociología del siglo XX. Su publicación original tuvo lugar antes de la Segunda Guerra Mundial. Esta versión revisada, escrita unos veinte años después, refleja un entorno de posguerra. Antes que la mayoría, Sorokin tuvo en cuenta las consecuencias del desmoronamiento del colonialismo al hablar del renacimiento de las grandes culturas de la civilización africana y asiática. Sorokin llegó a considerar la dinámica social y cultural en términos de tres procesos principales: un importante desplazamiento del centro creativo de la humanidad de Europa al Pacífico; una desintegración progresiva de la cultura sensata; y, por último, el primer atisbo de la aparición y el crecimiento de un nuevo orden sociocultural idealista. Este volumen es quizá más famoso por revelar los notables esfuerzos de Sorokin por comprender la relación de la guerra y la paz con el proceso de cambio social y político. En contra de lo que se creía, demuestra que la magnitud y la profundidad de la guerra aumentan en los periodos de expansión social, cultural y territorial de la nación. En resumen, la guerra es tan a menudo una función del desarrollo como de la decadencia social.
Brillante refutación política y científica de las tesis colapsistas, que impiden al ecologismo protagonizar la transformación que el mundo necesita.La ecoansiedad domina nuestra época. Cada nuevo informe sobre el cambio climático refuerza un terror que nos paraliza, pero este fatalismo apocalíptico no se corresponde con los mejores análisis de nuestra situación. Es también un síntoma de un ecologismo desorientado. Durante el siglo XXI podemos detener el cambio climático, reintegrarnos dentro de los límites de nuestro planeta y asegurar una vida digna para el conjunto de la humanidad. Aún está a nuestro alcance una transición ecológica que sea justa, y que no solo preserve los logros emancipadores de los últimos siglos, sino que los expanda.Este libro analiza en detalle los resortes del colapsismo como ideología ―impregnados de una negligencia política en alza― y reivindica la esperanza fundamentada en las oportunidades específicas de nuestro tiempo. La crítica ha dicho...Este libro analiza en detalle los resortes del colapsismo como ideología ―impregnados de una negligencia política en alza― y reivindica la esperanza fundamentada en las oportunidades específicas de nuestro tiempo.
Uno de los mayores expertos en política pública intenta aquí no sólo describir qué es la política pública, sino, dados los cambios sociales de las dos últimas décadas, dar cuenta de su estado actual.Para aprender del pasado con el fin de establecer la política pública como una disciplina por derecho propio, Wildavsky rastrea sus motivos desde sus inicios en la década de 1960 hasta la década de 1980. Partiendo de la premisa de que ha habido una creciente polarización de las élites políticas, muestra cómo la política pública como campo ha tenido que enfrentarse a una mayor politización. Para Wildavsky, el campo de las políticas públicas debe incorporar una mayor conciencia de los aspectos humanos de la elaboración de políticas: hace hincapié en las decisiones políticas que deben tomarse en un entorno competitivo y en las relaciones sociales que las sustentan.Cuando en los años sesenta surgieron las primeras escuelas especializadas dedicadas exclusivamente a las políticas públicas, los programas de la Gran Sociedad fueron su principal impulso. Con la desilusión y el fracaso de la Gran Sociedad, la identidad de la política pública se transformó. Hubo que abordar nuevas cuestiones teóricas. En este volumen, Wildavsky proporciona una base no sólo para la teoría sino también para la práctica de la elaboración de políticas.Aaron Wildavsky es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley. Fundó allí la Escuela de Políticas Públicas, de la que es actualmente Director. Anteriormente fue Director de la Fundación Russell Sage. Fue Presidente de la Asociación Americana de Ciencia Política durante los años 1986-1987.
Considerado fundador de la ciencia económica por \"La riqueza de las naciones\", el escocés Adam Smith (1723-1790) no sólo puso con esta obra los cimientos de una ciencia, sino también de una doctrina: el liberalismo económico. La idea de que la riqueza proviene del trabajo (y no del oro ni de la plata), siendo susceptible de aumentar con una adecuada regulación del funcionamiento del mercado; la noción de la competencia como mecanismo limitador de la sed de beneficios y fomentador del bien común, y el deseo de un Estado fuerte, aunque no grande, que garantice la libertad, la propiedad y el funcionamiento de la \"mano invisible\" que armoniza los intereses de la persona y de la comunidad, son, en efecto, su perdurable aportación al mundo que se había de desarrollar en los siglos siguientes.
Entre 1958 y 1962 cuarenta y cinco millones de chinos perecieron a causa de los trabajos forzados, la violencia y la hambruna a los que fueron sometidos por el gobierno de Mao Zedong. Obsesionado con la empresa frenética del Gran Salto Adelante, su iniciativa, destinada a superar el modelo económico occidental en menos de quince años, provocó una de las mayores catástrofes humanas de la historia. Gracias a una exhaustiva labor de investigación de los archivos provinciales y municipales chinos recientemente abiertos, Dikötter da voz a las víctimas del régimen y demuestra por primera vez que el implacable destino de las personas de a pie no fue un accidente, sino el resultado directo, y en buena medida calculado, de las decisiones en las altas esferas del poder. La gran hambruna en la China de Mao abre así una nueva brecha en el muro que aún separa a la actual China, heredera del maoísmo instaurado en 1949, del resto del mundo.