Los seres humanos somos responsables de una extinción masiva de especies que amenaza con destruir la biodiversidad del planeta, y que pone en entredicho nuestra propia supervivencia. Desaparecen los rinocerontes, pero también millones de criaturas microscópicas e imprescindibles para garantizar la salud de todos los ecosistemas. Necesitamos una solución viable y con un alcance equivalente a la magnitud del problema. Edward O. Wilson, el más prestigioso biólogo de nuestro tiempo, nos propone una. Este libro es un ensayo de alcance político que se presenta como un bellísimo canto a la riqueza natural y a la preservación de las tierras salvajes, y en el que el conocimiento científico se hilvana con la experiencia de una vida como naturalista y con la urgencia de la más grave crisis ecológica.
Publicada en 1962, la obra de Murray Rothbard se sitúa en el contexto del auge del liberalismo y la crítica al intervencionismo estatal. Su tesis central defiende la economía de mercado como un sistema natural que promueve la libertad individual y la prosperidad. La estructura del texto se divide en análisis del comportamiento humano, la teoría del valor y el papel del gobierno en la economía. Rothbard aborda temas como la propiedad, el dinero y el papel del empresario, argumentando que la intervención estatal distorsiona el mercado. La obra es fundamental en la escuela austriaca de economía y ha influido en el pensamiento libertario contemporáneo.
La cuestión del carbón: una investigación sobre el progreso de la nación y el probable agotamiento de nuestras minas de carbón (1865) fue un libro del economista William Stanley Jevons que exploró las implicaciones de la dependencia británica del carbón. Dado que el carbón era un recurso energético finito y no renovable, Jevons planteó la cuestión de la sostenibilidad. \"¿Somos prudentes\", preguntó retóricamente, \"al permitir que el comercio de este país crezca más allá del punto en que podemos mantenerlo a largo plazo?\". Su tesis central era que la supremacía del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda sobre los asuntos globales era transitoria, dada la naturaleza finita de su principal recurso energético. Al proponer esta tesis, Jevons abordó una serie de cuestiones fundamentales para la sostenibilidad, como los límites al crecimiento, la superpoblación, el sobregiro, la rentabilidad energética de la inversión (EROEI), la tributación de los recursos energéticos, las alternativas de energía renovable y el pico de demanda de recursos, un tema ampliamente debatido hoy en día bajo el nombre de pico del petróleo.
Frente a la tecnofantasía, decrecer es la clave para una industria real y sostenible.3.ª ediciónVivimos en una era de crisis múltiples, que avanzan a diferentes ritmos e intensidades y definen nuestro presente. La crisis climática se acelera, mientras que la crisis social crece con el rechazo a la gentrificación y el auge de movimientos populistas. La crisis energética alterna momentos críticos con periodos de calma, y la de materias primas afecta las cadenas de suministro; a todas ellas ahora sumamos la crisis del agua potable.Esta situación nos conduce a un choque inevitable con los límites de un planeta finito y la incapacidad de los poderes políticos y económicos para entender que seguir creciendo de forma perpetua es inviable. Pero, paradójicamente, cuando las empresas manufactureras priorizan la supervivencia al crecimiento, está claro que algo tampoco va bien.Europa, particularmente vulnerable por su envejecimiento, la escasez de recursos y una industria superada por potencias como China y Rusia, enfrenta una rápida desindustrialización.Es urgente encontrar soluciones sostenibles que aprovechen el verdadero potencial del continente. El futuro de Europa plantea el necesario debate sobre el modelo industrial y el futuro que nos espera en este contexto de crisis global.
Frente a la tecnofantasía, decrecer es la clave para una industria real y sostenible.3.ª ediciónVivimos en una era de crisis múltiples, que avanzan a diferentes ritmos e intensidades y definen nuestro presente. La crisis climática se acelera, mientras que la crisis social crece con el rechazo a la gentrificación y el auge de movimientos populistas. La crisis energética alterna momentos críticos con periodos de calma, y la de materias primas afecta las cadenas de suministro; a todas ellas ahora sumamos la crisis del agua potable.Esta situación nos conduce a un choque inevitable con los límites de un planeta finito y la incapacidad de los poderes políticos y económicos para entender que seguir creciendo de forma perpetua es inviable. Pero, paradójicamente, cuando las empresas manufactureras priorizan la supervivencia al crecimiento, está claro que algo tampoco va bien.Europa, particularmente vulnerable por su envejecimiento, la escasez de recursos y una industria superada por potencias como China y Rusia, enfrenta una rápida desindustrialización.Es urgente encontrar soluciones sostenibles que aprovechen el verdadero potencial del continente. El futuro de Europa plantea el necesario debate sobre el modelo industrial y el futuro que nos espera en este contexto de crisis global.
El Autor propone una nueva y profunda evaluación del pensamiento liberal, basada en el protagonismo absoluto del individuo y de sus derechos frente al prepotente e ineficaz intervencionismo estatal; una contribución iconoclasta a los debates sobre los principios y la filosofía que deben guiarnos. Y establece los fundamentos para responder a la pregunta de si el liberalismo -verdadero humanismo-, basado en los tres principios que son la libertad, la propiedad y la responsabilidad, es la única auténtica utopía realista que autoriza la más bella esperanza para nuestro tiempo: la confianza optimista en el individuo.