En dos países europeos, Rusia y España, se intentó crear en el siglo xx un régimen comunista. En Rusia, tras cinco años de feroz guerra civil de Lenin contra su pueblo, el comunismo triunfó. En España, tras una atroz guerra civil de tres años, perdió. Pero se discute el papel de Stalin en la guerra de Paracuellos y la muerte de Nin al oro del Banco de España y se oculta la actuación de los dos comunismos españoles: el marxista del PCE, el PSOE bolchevizado o el POUM; y el bakuninista de la CNT-FAI, que impuso el terror rojo en Cataluña con la ayuda entusiasta de Companys. Ni la Rusia bajo la Cheka ni la España bajo las checas se recuerdan hoy. Solo eso y el éxito de la propaganda soviética desde 1917 explican la irrupción y el éxito de Podemos.
Si bien el «Manifiesto comunista» fue concebido, al igual que otras obras capitales de la reflexión política, como un panfleto, el paso del tiempo, que ha decantado la intensidad épica de su prosa, y su indiscutible relevancia en el devenir de la historia del mundo moderno, han conferido la categoría de clásico del pensamiento al opúsculo que publicaran en 1848 Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). La presente edición del texto está precedida por una introducción a Marx y a la historia del marxismo, cuenta con notas destinadas a clarificar los pasajes oscuros y se completa con un sencillo e indispensable glosario.
La obra se publicó originalmente en francés en 1928 por el Institut d’ethnologie de París y fue traducida al español poco después. Surge en la era de entreguerras, en pleno auge de los estudios antropológicos y del debate sobre el socialismo primitivo. Plantea que el Imperio Inca funcionaba como un socialismo de Estado genuino, con distribución equitativa de bienes y servicios, mientras las élites mantenían propiedad privada. Describe un sistema basado en la comunidad agraria (ayllu), la jerarquía estatal y un plan racional que regulaba oferta y demanda mediante infraestructuras como la red de caminos. Estructurada en quince capítulos con un prefacio de Ludwig von Mises, analiza fuentes históricas, principios demográficos, expansión imperial y la resistencia indígena a la conquista española. Como pionera en el estudio del comunismo primitivo, influyó en debates sobre modelos alternativos al capitalismo y sigue siendo relevante en investigaciones sobre sistemas preindustriales y utopías socialistas.
Publicado en 1988 por Alfred A. Knopf, aparece en plena etapa de apertura de la Perestroika y del análisis crítico de la URSS. El autor rastrea el origen y la evolución del ciudadano soviético, producto de un “entrenamiento social” dirigido por el partido comunista. Organizada en catorce ensayos, que incluyen esbozo biográfico, definiciones conceptuales y estudios de caso, explora la transformación de individuos en engranajes del Estado: eliminación de rasgos individualistas, imitación de valores oficiales y adaptaciones pragmáticas a la escasez. Este estudio pionero contribuyó a entender el homo sovieticus y sigue siendo referencia en sociología política y estudios sobre identidades totalitarias y las contradicciones internas que fracturaron su legitimidad.
Juan Ramón Rallo emprende una doble tarea: presentar sistemáticamente el pensamiento económico de Marx y, acto seguido, desmontarlo con rigor. En el primer tomo expone, de forma clara y ordenada, las ideas fundamentales de Marx sobre valor, capital, plusvalía, precios, salarios, ganancias, clases sociales, crecimiento y crisis, basándose en toda su obra –desde sus primeros manuscritos hasta los tres volúmenes de El Capital, pasando por correspondencia, artículos y trabajos de Engels–. El segundo tomo dedica un exhaustivo análisis crítico a cada uno de esos conceptos, señalando errores en la teoría del valor-trabajo, la explotación y la relación entre capitalista y obrero, y reequilibrando el papel del empresario y los mecanismos del mercado. Rallo concluye que ni el colapso del capitalismo ni la inevitabilidad del comunismo tienen fundamento teórico; en cambio defiende la relevancia de la economía de mercado y la libertad individual. Esta ambiciosa obra constituye la más completa refutación del marxismo económico hasta la fecha.
Publicado en 1924 por el gobierno soviético tras la Revolución de Octubre y poco antes de su supresión en 1928, el autor examina las corrientes literarias rusas entre 1905 y 1917 y su papel en la formación de la conciencia de clase. Sostiene que el arte ha reflejado históricamente los intereses de la clase dominante y que el proletariado, al tomar el poder, debe asimilar las tradiciones anteriores para crear una cultura verdaderamente popular. Conformado por ensayos temáticos sobre vanguardias, futurismo, formalismo, cultura proletaria y arte socialista, articula la materialidad de la creación y la función social del escritor. Esta obra impulsó el debate cultural marxista y anticipó la política artística del Estado soviético.