Un enfoque fresco y emocionante de importantes cuestiones artísticas, que demuestra claramente el valor de la economía como instrumento para abordar los temas a los que se enfrenta el arte en las sociedades modernas. Un amplio espectro de material ilustrativo, tanto geográfico como artístico, por lo que el libro no solo resulta de gran interés para los economistas y gestores de arte. Traducción del inglés de Francisco Javier Sanjiao Otero. Edición en gallego.
Eterna mortalidad (1816), para muchos la mejor novela de Walter Scott, es una crónica viva y patética de la problemática ubicuidad del valor. En la Escocia de 1679, enfrentada entre partidarios del rey Carlos II y seguidores de la secta puritana de los covenanters, el asesinato de un arzobispo desata los hilos de una guerra civil largamente incubada. En medio, Henry Morton de Milnewood, un joven intrépido y entusiasta, se encuentra inmerso en un conflicto de lealtades: por un lado sus orígenes y tradiciones y por otro lado su amor y sus sentimientos. Siempre entre dos mundos irreconciliables, Henry Morton intentará encontrar la dignidad de la razón, el equilibrio y la moderación.
Georges Palante (1862-1925), maestro de escuela y filósofo que escribió a principios del siglo XX en Francia, fue un importante teórico del individualismo. En este libro, que comenzó como una tesis doctoral, sostiene que las necesidades de la vida individual y la vida social son antinómicas, incompatibles. Dedica sus capítulos a explorar las antinomias entre el individuo y la sociedad en una amplia gama de ámbitos, entre los que se incluyen: la vida psicológica e intelectual, la vida emocional, la «actividad voluntaria», el arte, la religión, la educación, la economía, la política y el sistema jurídico, la sociología y la moralidad. Concluye que su «teoría de las antinomias justifica el individualismo como actitud del individuo frente a la sociedad».
Un alegato en defensa de los trabajos manuales frente a los intelectuales. Un sorprendente éxito de ventas en Estados Unidos, en donde ha sentado las bases para discutir sobre el valor y el sentido del trabajo en la actualidad. La postura del autor es que el trabajo intelectual está sobrevalorado en detrimento del trabajo manual con la consecuente pérdida de talleres de oficios manuales y por lo tanto de nuevos aprendices de oficios. Entre muchas otras cosas el autor cuestiona el imperativo vigente en la educación de que todos tienen que ser «trabajadores del conocimiento». También aduce que la mayoría de los oficios manuales son imposibles de deslocalizar a otros países y que muchas veces están mucho mejor remunerados que los oficios intelectuales supuestamente más dignos. También destaca el nivel de satisfacción más alto que suele brindar el hecho de ser capaz de crear o arreglar algo concreto con tus propias manos.
Editada por un equipo que incluye a Roderick T. Long, esta antología se publicó entre finales de 2017 y principios de 2018, enmarcada en un contexto contemporáneo interesado en reevaluar los orígenes del análisis de clase más allá del marxismo. Su tesis central sostiene que el estudio de la clase tiene raíces liberales profundas que anteceden a Marx, poniendo énfasis en cómo el poder estatal no solo refleja sino constituye las diferencias de clase. Está organizada en secciones que recogen textos clásicos (desde el siglo XVII) y ensayos modernos que ilustran esta tradición alternativa. Resulta relevante por rescatar voces olvidadas del liberalismo radical, renovando el debate en teoría social política y ofreciendo nuevas vías de investigación sobre el vínculo entre Estado y estratificación.
William Strauss y Neil Howe harán que cambie su manera de ver el mundo, y de cuál es su lugar en este mundo. Con una resplandeciente originalidad, El cuarto giro ilumina el pasado, explica el presente e imagina el porvenir. Pero lo más notable es que ofrece una profecía mostrando claramente cómo el pasado de Estados Unidos predice su futuro. Strauss y Howe fundamentan esta visión en una provocadora teoría sobre la historia americana. Los autores se remontan quinientos años atrás y revelan un esquema muy preciso: la historia moderna evoluciona por ciclos. Cada ciclo tiene la duración aproximada de una larga vida humana y se compone de cuatro eras de veinte años ―o «giros»― que constituyen el ritmo estacional de la historia: crecimiento, madurez, entropía y renacimiento. Ilustrando este ciclo con un brillante análisis del periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, El Cuarto Giro propone unas audaces predicciones sobre este periodo en el que ya estamos plenamente inmersos y que debería extenderse hasta el año 2030, aproximadamente. Los autores muestran igualmente cómo deberíamos afrontar, individual y colectivamente, los cambios sociales que, sin duda, trae consigo la vivencia de una etapa tan importante de la historia humana y que, con la globalización, no solo afecta a Estados Unidos sino a toda la civilización occidental.