El escrito Sobre la producción de seguridad, el economista belga Gustave de Molinari, fue publicado el 15 de febrero de 1849 en Journes des economistes, revista de origen francés que entre 1841 y 1940 fue abanderada de las ideas en favor de una economía de libre mercado. El artículo de Molinari marca el inicio de una tradición de crítica radical al Estado en la más íntima de sus razones de ser, como es la provisión del servicio de seguridad. La vida y obra de Molinari, que transcurrieron en ese prodigioso siglo XIX testigo de un progreso inusitado y hasta entonces desconocido para la humanidad, contribuyó de forma decisiva a la defensa de los principios del liberalismo y fue fundamental o la hora de llevar los argumentos del tal ideario hasta sus últimas consecuencias, como el texto que tenemos el gusto de editar en español demuestra.
El nacionalismo es uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Desde el “América primero” de Donald Trump hasta el Brexit, pasando por el auge de una derecha de corte soberanista en Europa, todo apunta a que las democracias occidentales se hallan inmersas en un relevante debate: ¿debemos luchar por el establecimiento de un gobierno transnacional? ¿O, por el contrario, cada nación debe afanarse en preservar su soberanía? En La virtud del nacionalismo, el teórico político Yoram Hazony arguye que no hay mejor orden político global que uno basado en la existencia de naciones independientes y soberanas. Así, sostiene el autor, el régimen de Estados nación gestado en la Paz de Westfalia e inspirado en la teología veterotestamentaria se alza como un justo medio entre la homogeneización forzosa que un gobierno mundial traería naturalmente consigo y la anarquía propia de las comunidades tribales. Un justo medio que, por un lado, mantiene viva la llama de la tradición y, por otro, permite que las diferencias humanas florezcan a su antojo.
Este libro anuncia el objetivo de la obra: demostrar que no hay traición alguna al actuar en contra de una entidad del gobierno, el Estado a la que nunca se le debió lealtad, ya que una constitución no tiene ninguna autoridad para obligar a las personas sin su consentimiento manifiesto ni a anular la revocación de un consentimiento previo.
Un innovador en el pensamiento contemporáneo sobre el desarrollo económico y político se centra aquí en el declive más que en el crecimiento. Albert O. Hirschman establece una distinción básica entre las formas alternativas de reaccionar ante el deterioro de las empresas y, en general, ante la insatisfacción con las organizaciones: una, la «salida», consiste en que el miembro abandone la organización o el cliente cambie al producto de la competencia, y la otra, la «voz», consiste en que los miembros o clientes se movilicen y ejerzan influencia para lograr un cambio «desde dentro». La eficacia del mecanismo competitivo, que se basa totalmente en la salida, se cuestiona en determinadas situaciones importantes. Dado que la salida a menudo socava la voz y no puede contrarrestar el declive, la lealtad se considera una función que retrasa la salida y permite que la voz desempeñe su papel adecuado. La interacción de los tres conceptos resulta esclarecedora para una amplia gama de fenómenos económicos, sociales y políticos. Como afirma el autor en el prefacio, «tras haber encontrado mi propia forma unificadora de abordar cuestiones tan diversas como la competencia y el sistema bipartidista, el divorcio y el carácter estadounidense, el poder negro y la incapacidad de los altos funcionarios «infelices» para dimitir por Vietnam, decidí dejarme llevar un poco».
Editada por un equipo que incluye a Roderick T. Long, esta antología se publicó entre finales de 2017 y principios de 2018, enmarcada en un contexto contemporáneo interesado en reevaluar los orígenes del análisis de clase más allá del marxismo. Su tesis central sostiene que el estudio de la clase tiene raíces liberales profundas que anteceden a Marx, poniendo énfasis en cómo el poder estatal no solo refleja sino constituye las diferencias de clase. Está organizada en secciones que recogen textos clásicos (desde el siglo XVII) y ensayos modernos que ilustran esta tradición alternativa. Resulta relevante por rescatar voces olvidadas del liberalismo radical, renovando el debate en teoría social política y ofreciendo nuevas vías de investigación sobre el vínculo entre Estado y estratificación.
Sabemos por la ley física que el acercamiento de dos polos produce un haz de luz, el arco voltaico en el que se basaban las primeras lámparas. Ese mismo fenómeno iluminador se da en este libro gracias a la reunión de dos eminentes intelectuales europeos, Norberto Bobbio y Maurizio Viroli,de quien ya publicamos La sonrisa de Maquiavelo (Tiempo de Memoria 2 y Fábula 192). Lúcido y sincero es el diálogo que se establece entre estos dos estudiosos de distinta edad y formación que, no obstante, comparten la misma pasión cívica y la preocupación por el futuro de la política. Aunque parten de la perspectiva propia de las circunstancias italianas, Bobbio y Viroli discuten grandes temas que trascienden cualquier escenario nacional: el amor a la patria, la libertad, los deberes y los derechos de los ciudadanos, la corrupción económica y política, al tiempo que reflexionan sobre asuntos arriesgados como la fe religiosa, el significado de la vida y de la historia, o las razones y los límites de la ética laica. El magnífico prólogo que Viroli ha escrito especialmente para nuestra edición es un grito de alarma: recientes acontecimientos en nuestro entorno europeo ponen de manifiesto la urgente necesidad de afrontar todas estas cuestiones desde una perspectiva abierta, sin dogmatismos, para que no se reproduzca lo peor de nuestro pasado.