El contrato social es un libro escrito por Jean-Jacques Rousseau y publicado en 1762. Es una obra sobre filosofía política y trata principalmente sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por medio de un contrato social.Se dice que este libro fue uno de los muchos incitadores de la Revolución francesa por sus ideas políticas. Bajo la teoría del contrato social se fundamenta buena parte de la filosofía liberal, en especial el liberalismo clásico por su visión filosófica del individuo como fundamental, que luego decide vivir en sociedad por lo que necesita del Estado de Derecho que asegure las libertades para poder convivir. Así también se dice que en este libro se exponen lo que en el futuro serían los principios de la filosofía política, en parte por el concepto de la voluntad general.
El autor (1873-1958), anarquista alemán, de oficio encuadernador y de formación autodidacta, es autor de numerosas obras que abarcan la historia, las biografías, la economía y la política; sus memorias constituyen un monumental repaso a la actividad político-social que desarrolló durante toda su vida. Fue censurado, calumniado, proscrito, denunciado, procesado, encarcelado, deportado y exiliado. Luchó siempre al lado de los explotados, reflexionando sobre las posibilidades de un futuro libertario para la humanidad. Buscó conjugar teoría y acción, adecuando los métodos de actuación con los fines deseados. Fue uno de los promotores de la reconstrucción, en 1922, de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), a la vez que teorizó sobre la trabazón del anarquismo con el sindicalismo. Nacionalismo y cultura es quizá su obra maestra. Escrita a principios de los años 30 del siglo pasado, su manuscrito fue lo único que pudo salvar cuando huyó de los nazis en 1933.
El Estado, que desde mediados del siglo XVII ha sido la más importante y la más característica de todas las instituciones modernas, está en declive. Desde Europa Occidental hasta África, muchos de los Estados existentes se están fusionando en comunidades más grandes o se están desmoronando. Muchas de sus funciones están siendo asumidas por diversas organizaciones que, sea cual sea su naturaleza exacta, no son Estados. En este volumen único, Martin van Creveld recorre la historia del Estado desde sus inicios hasta la actualidad. Partiendo de las organizaciones políticas más simples que jamás hayan existido, guía al lector a través de los orígenes del Estado, su desarrollo, su apoteosis durante las dos Guerras Mundiales y su expansión desde su hogar original en Europa Occidental hasta cubrir el globo. De este modo, ofrece una fascinante historia del gobierno desde sus orígenes hasta nuestros días.
Del Gobierno representativo, obra que tuvo un gran éxito en el momento de su publicación, evidencia la sabiduría política de John Stuart Mill y su capacidad de análisis. En una época en que las ideas democráticas totalitarias empiezan a ganar terreno frente a las todavía favorables a la sociedad abierta o espontánea, y en que el parlamentarismo se ha degradado hasta ser pretexto para la consolidación de nuevas sociedades pseudocortesanas, este libro tiene el valor de recordar nítidamente la forma ideal de gobierno que ha constituido el desiderátum de la historia de Occidente. El conocimiento que tenía Mill de los problemas socioeconómicos le ayudó a comprender, desde su propia perspectiva liberal, las aspiraciones de las clases medias y trabajadoras; por ello, las ideas que mantuvo sobre la democracia representativa fueron algo más que la mera descripción formal del aparato político de la Inglaterra de sus días.
Benedict Anderson examina la creación y la difusión mundial de las “comunidades imaginadas“ de la nacionalidad. Muestra cómo un regionalismo que se había creado en las Américas fue adoptado y adaptado por movimientos populares y por las potencias imperialistas en Europa, y en Asia y África por las resistencias antimperialistas.
El juego de las culpas, con sus acusaciones y eludir la responsabilidad mutuamente, es un rasgo familiar de la vida política y organizativa, y la evasión de culpas impregna la administración y las organizaciones públicas a todos los niveles. Los juegos políticos y burocráticos y la evasión de culpas se condenan más a menudo de lo que se analizan. En The Blame Game, Christopher Hood adopta un enfoque diferente al mostrar cómo la evasión de culpas determina el funcionamiento del gobierno y los servicios públicos. Argumentando que el fenómeno de la culpabilización no es del todo malo, Hood demuestra que en realidad puede ayudar a delimitar responsabilidades, y examina distintos tipos de evasión de culpas, tanto positivas como negativas. Hood analiza cómo se manifiestan las principales formas de elusión de la culpa en la actividad de presentación y «giro», la arquitectura de las organizaciones y la configuración de rutinas operativas estándar. Analiza el alcance y los límites de la evasión de la culpa, y considera cómo se desarrolla en ámbitos antiguos y nuevos, como los que ofrece la era digital de los sitios web y el correo electrónico. Hood evalúa los efectos de este comportamiento, desde los problemas de alto nivel de los senderos de responsabilidad democrática que se enfrían hasta las frustraciones de tratar con organizaciones cuyos procedimientos parecen garantizar que nadie es responsable de nada. Profundizando en el funcionamiento interno de instituciones complejas, El juego de la culpa demuestra cómo una mejor comprensión de la evasión de la culpa puede mejorar la calidad de la gobernanza, la gestión y el diseño organizativo modernos.