Publicado en 1974, esta obra aparece en pleno auge de la ecología política y los movimientos antisistema que abogaban por el localismo. Su autor, economista de formación liberal, cuestiona la tendencia a idealizar lo pequeño y la autarquía, argumentando que la eficiencia técnica y el crecimiento son indispensables para mejorar el bienestar. Estructurada en ocho capítulos, analiza mitos como la obsolescencia programada, la escasez artificial y la desconfianza hacia las grandes organizaciones. Ofrece ejemplos históricos y datos económicos para defender economías de escala y aboga por políticas pragmáticas. Contribuyó decisivamente a matizar el debate sobre desarrollo sostenible y ecología crítica.