En este libro, William H. McNeill describe el impacto dramático que las enfermedades infecciosas han ejercido sobre el ascenso y la caída de las civilizaciones. Una plaga desmoralizó al ejército ateniense durante las guerras del Peloponeso. También otra plaga asoló el Imperio romano antes de su decadencia. En el siglo XVI, la viruela fue el arma decisiva que permitió a Hernán Cortés, con solo seiscientos hombres, conquistar el Imperio azteca, cuyos súbditos eran millones. En 1918, una epidemia de gripe arrebató más vidas de norteamericanos que todas las batallas de la Primera Guerra Mundial.
«La evolución de las civilizaciones» es un análisis exhaustivo y perspicaz de los factores que explican el auge y la caída de las civilizaciones. Quigley define una civilización como «una sociedad productora con un instrumento de expansión». El declive de una civilización no es inevitable, sino que se produce cuando su instrumento de expansión se transforma en una institución, es decir, cuando los acuerdos sociales que satisfacen necesidades sociales reales se transforman en instituciones sociales que sirven a sus propios fines al margen de las necesidades sociales reales.
¿Por qué se enriqueció Occidente? ¿Por qué nació el capitalismo en Europa? ¿Por qué la revolución industrial se produjo en Inglaterra y no en otros lugares? Son preguntas ya clásicas, sobre las que se han ejercitado pensadores de la talla de Karl Marx y Max Weber y, más recientemente, generaciones enteras de historiadores económicos. En 1971, Jean Baechler avanzó una tesis original, destinada a influir profundamente en los estudios posteriores: es principalmente por razones «políticas» por lo que el capitalismo nació en Europa. Sus raíces se encuentran en el pluralismo de la sociedad feudal: es decir, en el hecho de que una zona culturalmente homogénea no diera lugar a un imperio único, sino que, por el contrario, se convirtiera en un mosaico de diferentes unidades políticas empeñadas en limitarse mutuamente sus pretensiones. Fue, en consecuencia, una política de «baja intensidad» la que permitió el florecimiento del comercio, el desarrollo de los negocios, la experimentación científica y organizativa y, finalmente, ese «crecimiento económico moderno» que coincidió con una mejora de las condiciones de vida sin precedentes en la historia de la humanidad.
«El colapso de Wall Street y la Gran Depresión que le siguió estuvieron dentro de los acontecimientos más importantes del siglo XX y al a afectar a la confianza en la eficacia del mercado y del sistema capitalista, ayudaron a explicar por qué el absurdamente ineficiente y cruel sistema de comunismo soviético sobrevivió por tanto tiempo.»En 1963, Rothbard trabajó en una explicación que ha puesto patas arriba la explicación tradicional. La severidad del colapso de Wall Street, argumenta, no se debió a la irrestricta capacidad de un capitalismo filibustero, sino a la insistencia del gobierno para mantener el boom artificialmente inyectando créditos inflacionarios.» Su libro es un tour de force intelectual y ha pasado la prueba del tiempo con éxito, e incluso con estilo».De la introducción de Paul Johnson. «La publicación de la primera edición en español de La Gran Depresión americana que Murray N. Rothbard culminaba a los 38 años de edad en 1963, marca un hito para todos aquellos, especialistas o no en economía, interesados en entender las causas y posibles soluciones de la actual Gran Recesión que, desde 2008, afecta al mundo occidental en general, y con especial virulencia a nuestro propio país en particular. En efecto, el libro de Rothbard es, como ha indicado el gran historiador Paul Johnson, el estudio histórico más fundamentado, brillante y a la vez de más actualidad, de cuantos se han enfrentado con la imprescindible tarea de explicar qué sucedió en realidad durante los años de la Gran Depresión previos y, sobre todo, posteriores a 1929».Del prefacio de Jesús Huerta de Soto «La Gran Depresión y la Gran Recesión han sido los dos grandes y devastadores episodios de crisis deflacionaria que hemos vivido en los últimos cien años. Todas las crisis financieras de corte deflacionario presentan un mismo perfil: gracias a los privilegios estatales concedidos a la banca, la economía experimenta una fuerte expansión del crédito muy por encima del volumen de ahorro, lo que generaliza tanto las malas inversiones reales como la sobreacumulación de deuda privada; y, eventualmente, tanto las malas inversiones como la excesiva acumulación de deuda terminan colapsando en forma de liquidaciones desordenadas de activos e impagos en masa de pasivos: eso es justamente la depresión deflacionaria» .Del prologo de Juan Ramón Rallo
Publicado en 1954 tras las ponencias de la Sociedad Mont Pèlerin de 1951, reúne ensayos editados por Hayek que examinan la historiografía del capitalismo. Contextualizado en la posguerra, reflexiona sobre el impacto de las interpretaciones históricas en el debate económico. Su tesis central sostiene que los juicios sobre la era industrial a menudo están condicionados por prejuicios políticos que distorsionan la objetividad histórica. Estructurado en dos secciones temáticas, incluye ensayos de T. S. Ashton, L. M. Hacker y B. de Jouvenel sobre el nivel de vida y la industrialización. Entre sus temas destacan los sesgos anticapitalistas, el análisis de salarios reales y la revisión crítica del informe del Comité Sadler. Argumenta que la comprensión del crecimiento económico exige separar el rigor analítico de las convicciones morales para ofrecer una visión equilibrada. Su influencia perdura en la historiografía económica y en los estudios de métodos historiográficos, consolidándose como referencia obligada para entender cómo las interpretaciones ideológicas moldean la concepción del progreso económico.
Aunque el neoliberalismo moderno nació en el «Colloque Walter Lippmann» en 1938, no se hizo realidad hasta la fundación de la Sociedad Mont Pèlerin, un «colectivo de pensamiento» partidista, en Vevey, Suiza, en 1947. Sus miembros originales eran economistas e intelectuales transnacionales, entre ellos Friedrich Hayek, Milton Friedman, George Stigler, Karl Popper, Michael Polanyi y Luigi Einaudi. A partir de este pequeño comienzo, sus ideas se extendieron por todo el mundo, fomentando, entre otras cosas, las plataformas políticas de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y el Consenso de Washington.The Road from Mont Pèlerin presenta los debates y conflictos clave que se produjeron entre los académicos neoliberales y sus aliados políticos y empresariales en torno a los sindicatos, la economía del desarrollo, las políticas antimonopolio y la influencia de la filantropía. El libro capta la profundidad y la complejidad del «colectivo de pensamiento» neoliberal al tiempo que examina las numerosas formas en que el discurso neoliberal ha llegado a configurar la economía mundial.