Publicado en la década de 1990 dentro de un contexto cultural posterior a la revolución sexual de los años sesenta y setenta, este ensayo delinea una crítica profunda a la cultura contemporánea del placer. El autor argumenta que la modernidad ha convertido la búsqueda de gratificación inmediata —especialmente en el ámbito de la sexualidad— en una forma de tiranía que socava valores más profundos y relaciones humanas significativas. La obra se estructura de manera analítica e interdisciplinaria, abordando cuestiones éticas, históricas y filosóficas sobre los límites de la libertad y la moral. Explora cómo la supuesta liberación de las normas tradicionales puede derivar en nuevas formas de conformismo y alienación personal. Su relevancia radica en estimular la reflexión sobre el equilibrio entre libertad, deseo y responsabilidad en la vida contemporánea.
El capitalismo entró triunfante en el si glo XXI y su rival comunista quedó re legado al pasado. Pero la gran recesión y el incremento de la desigualdad han socavado la fe en su estabilidad, reavi vando los interrogantes sobre sus pers pectivas a largo plazo. ¿Está el capita lismo en vías de desaparición? Si es así, ¿qué podría sustituirlo? Y si perdura, ¿cómo afrontará las futuras crisis so ciales y medioambientales y los inevi tables costes de la destrucción creati va? Francesco Boldizzoni muestra que estas y otras preguntas han estado en el centro de muchos análisis y especula ciones desde los primeros socialistas y Karl Marx hasta la actualidad. El capita lismo ha sobrevivido a las predicciones de su desaparición no, como muchos piensan, por su eficiencia económica o por las virtudes intrínsecas de los mer cados, sino porque está arraigado en la estructura jerárquica e individualista de las sociedades occidentales modernas. Imaginando el fin del capitalismo nos lleva a un fascinante viaje a través de dos siglos de profecías incumplidas. Un tour de force intelectual y un llama miento a la acción política, que cam biará nuestra comprensión del sistema económico que determina el tejido de nuestras vidas.
La rígida educación religiosa que recibió André Gide (1869-1951), Premio Nobel de Literatura en 1947, inspiró en su genio creador un ánimo rebelde y rompedor de las convenciones que culminó en un esfuerzo de subversión moral a través de la literatura. Obra orientada a conseguir la liberación del sentimiento cristiano del pecado y a cultivar la vida de los sentimientos con libertad e independencia, “Los alimentos terrenales“ (1897) es la expresión inicial de ese propósito, una reivindicación de la independencia personal frente a toda disciplina moral derivada de una tradición ajena al individuo, una invitación al goce de la belleza y del instante preciso, al disfrute de la voluptuosidad y del placer ocasional. El volumen se complementa luminosamente con “Los nuevos alimentos“ (1935), continuación y ruptura a la vez, gestadas en un lapso de casi cuarenta años, de la primera obra.
Este es un libro indispensable para entender el papel de las instituciones políticas de nuestro tiempo: qué se piensa de ellas en diversos países; qué efecto tienen sobre características de un sistema político, como la estabilidad de los gobiernos y el papel del poder judicial y de las burocracias. El lector dispondrá de los elementos para estudiar y analizar sistemas políticos sin importar su complejidad institucional. La clave que guía este deslumbrante estudio es la figura del jugador con veto. En cada sistema político existen determinados actores que marcan los cambios a seguir, es decir, un cierto número de actores individuales o colectivos que tienen que estar de acuerdo en el cambio de las políticas que le dan identidad a una nación.
Publicado por primera vez en 1911, este estudio sociológico e histórico fue concebido en un momento en que se investigaban las raíces culturales del capitalismo moderno, influido por debates similares a los de Max Weber. El autor propone que ciertos grupos judíos, excluidos de corporaciones medievales, desempeñaron un papel crucial al desarrollar prácticas comerciales, financieras y de crédito que contribuyeron al surgimiento del capitalismo más competitivo y dinámico del mundo moderno. La obra se estructura en secciones que exploran la evolución del comercio europeo, la predisposición económica de estos grupos y su cultura como factores históricos relevantes. Aunque hoy sus conclusiones han sido ampliamente criticadas y discutidas, la obra sigue siendo un texto importante para entender cómo se ha interpretado historiográficamente la interacción entre identidad cultural y desarrollo económico.
Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de los países en que reina la civilización capitalista. Esa locura es responsable de las miserias individuales y sociales que, desde hace dos siglos, torturan a la triste humanidad. Esa locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda del trabajo, que llega hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su prole. En vez de reaccionar contra tal aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas, han sacro-santificado el trabajo.