Publicada en 1979, esta obra surge en un momento de creciente cuestionamiento al marxismo académico en Occidente. El autor plantea que las concepciones tradicionales de clase basadas en el modo de producción son teóricamente débiles, ya que subestiman el papel activo de los actores sociales. En su lugar propone centrar el análisis en el «cierre social», un concepto inspirado en Weber que entiende como la estrategia de grupos para restringir el acceso a recursos. Distingue entre «cierre excluyente» (los privilegiados crean barreras) y «cierre usurpatorio» (los subordinados buscan incorporarse). La estructura se articula en torno a esta tipología y a una redefinición de clase según estrategias colectivas. Su importancia radica en ofrecer una alternativa moderna al análisis marxista, más enfocada en agencia y conflicto social actual.
Publicado en 1994, esta colección de ensayos surge en la eclosión de la cultura pop y el posfeminismo de los años noventa. Su autora, crítica cultural y profesora de humanidades, defiende la importancia de la sexualidad como fuerza creadora y examina el arquetipo de la femme fatale en el arte, el cine y la literatura. Organizada en veintisiete textos que combinan anécdotas personales con análisis erudito, aborda temas como el erotismo, la estética gótica, la mitología clásica y el impacto de los medios de comunicación. Su estilo vehemente y contracorriente critica doctrinas feministas rígidas y celebra la ambigüedad sexual como motor de innovación cultural. Ha influido en debates sobre género, arte y poder simbólico.
Publicado en 1957, en el auge de la sociología funcional y comparativa de la posguerra, este estudio ofrece un análisis sistemático de las formas de estratificación en distintas sociedades. Su autor define los elementos estructurales (clase económica, estatus social y prestigio comunitario) y los procesos que los sustentan (movilidad, transmisión generacional y mecanismos de exclusión). Organizado en varios capítulos que combinan teorías clásicas con estudios de caso empíricos, examina cómo varían las jerarquías según factores como el parentesco, la religión y la participación ciudadana. Con más de quinientas páginas, aporta un marco conceptual claro para entender la reproducción de la desigualdad y sigue siendo obra de referencia en los debates sobre justicia social y movilidad.
Desde su primera publicación hace más de cuarenta años, Stone Age Economics, de Marshall Sahlins, se ha consolidado como un clásico de la antropología moderna y, posiblemente, como una de las obras fundacionales de la economía antropológica. Abordando de forma ambiciosa la naturaleza de la vida económica y cómo estudiarla de manera comparativa, Sahlins revisa radicalmente las visiones tradicionales de los cazadores-recolectores y las llamadas sociedades primitivas, revelando que estas eran la «sociedad opulenta» original. Sahlins examina las nociones de producción, distribución e intercambio en las primeras comunidades y analiza el vínculo entre la economía y los factores culturales y sociales. Stone Age Economics, un estudio radical de las economías tribales, la producción doméstica para la subsistencia y la sumisión de la producción doméstica a las exigencias materiales y políticas de la sociedad en general, considera la economía como una categoría de la cultura más que como un comportamiento, en la misma categoría que la política y la religión, y no como la racionalidad o la prudencia. Sahlins concluye, de forma controvertida, que las experiencias de quienes vivían en economías de subsistencia pueden haber sido en realidad mejores, más saludables y más satisfactorias que las de los millones de personas que disfrutan de la riqueza y el lujo que les proporciona la economía de la industrialización y la agricultura modernas. Esta edición de Routledge Classics incluye un nuevo prólogo de David Graeber, de la London School of Economics.
Publicado en 1919 en un contexto de debates posbélicos sobre expansión estatal, un economista y sociólogo austríaco propone que el imperialismo no surge de causas económicas sino de impulsos irracionales y atávicos. Define esta actitud como la disposición de un Estado a expandirse por la fuerza sin límites asignados, motivada por un afán de conquista más que por beneficios materiales. Presentada como un ensayo breve, la obra examina las raíces psicológicas del impulso bélico, analiza ejemplos históricos y contrapone su visión a las explicaciones marxistas que ligan el imperialismo al capitalismo. Su enfoque pionero introdujo una perspectiva sociológica al estudio de la dominación internacional y sentó las bases de posteriores investigaciones en relaciones internacionales.
Publicado en 1984 en Estados Unidos, en plena era Reagan y el debate sobre el papel del Estado en la cultura, un politólogo de Harvard cuestiona la financiación pública de las artes visuales. Sostiene que el gasto federal desvirtúa la creatividad y favorece presiones políticas antes que la calidad artística. Organizado en varias secciones temáticas —sobre la elaboración y aplicación de leyes, la historia y gestión de agencias como el National Endowment for the Arts, el funcionamiento de museos públicos, la enseñanza del arte y la economía de la exhibición— examina la tensión entre interés público y autonomía creativa. Su crítica a la intervención estatal marcó discusiones sobre políticas culturales y sigue siendo referencia en el análisis de la relación entre arte, mercado y poder.