Publicado en 1984 en Estados Unidos, en plena era Reagan y el debate sobre el papel del Estado en la cultura, un politólogo de Harvard cuestiona la financiación pública de las artes visuales. Sostiene que el gasto federal desvirtúa la creatividad y favorece presiones políticas antes que la calidad artística. Organizado en varias secciones temáticas —sobre la elaboración y aplicación de leyes, la historia y gestión de agencias como el National Endowment for the Arts, el funcionamiento de museos públicos, la enseñanza del arte y la economía de la exhibición— examina la tensión entre interés público y autonomía creativa. Su crítica a la intervención estatal marcó discusiones sobre políticas culturales y sigue siendo referencia en el análisis de la relación entre arte, mercado y poder.
Durante décadas, hemos oído una y otra vez que utilizar combustibles fósiles es una adicción autodestructiva que acabará con nuestro planeta. Pero, al mismo tiempo, según todos los datos sobre bienestar humano, éste no ha dejado de mejorar. ¿Cómo es posible? Lo que ocurre, como sostiene en La cuestión moral de los combustibles fósiles el experto en energía Alex Epstein, es que solemos escuchar sólo una versión de la historia. Nos describen la parte negativa de los combustibles fósiles, sus riesgos y efectos colaterales, pero no la positiva: su capacidad única para ofrecer energía barata y fiable a un mundo donde habitan 7.000 millones de personas. Este hecho, la posibilidad del acceso universal a una energía asequible y funcional, tiene implicaciones morales en las que rara vez pensamos. Porque la energía permite mejorar todos los aspectos de la vida.Basándose en las últimas investigaciones, y con un brillante despliegue de ideas originales y rompedoras, Epstein desnuda todos los mitos que, interesadamente, rodean a los combustibles fósiles. Y afirma que, pese su demonización, estos no sólo deben usarse, sino defenderse y considerarse una herramienta para transformar y mejorar nuestras vidas.
Publicado en 1987, en plena ofensiva neoliberal de la era Thatcher y los debates sobre el repliegue estatal, el autor examina cómo el Estado de bienestar británico transita hacia un “pluralismo asistencial”: la provisión de servicios sociales se reparte entre sector público, mercado, voluntariado y familia. La obra combina revisión histórica y análisis teórico en varios capítulos que estudian salud, educación, vivienda y asistencia social, evaluando costes, eficacia y legitimidad democrática. Su tesis central sostiene que la desestatización no elimina la responsabilidad pública, sino que la reconfigura mediante arreglos mixtos y nuevas formas de control. El libro resulta clave para entender el paso del welfare keynesiano al modelo mixto contemporáneo y aporta herramientas para valorar sus impactos en equidad y ciudadanía.
Una respuesta enérgica a quienes hacen sonar las alarmas sobre el crecimiento demográfico y el uso de los recursosEl Recurso Definitivo desafía las creencias convencionales sobre la escasez de energía y recursos naturales, la contaminación del medio ambiente y los peligros de la superpoblación para nuestro nivel de vida. En este provocador libro, Julian Lincoln Simon sostiene que los recursos naturales no son finitos en modo alguno y que utilizarlos ahora no ralentizará el ritmo del crecimiento económico futuro. A corto plazo, todos los recursos son limitados. Un mayor uso de cualquier recurso supone una presión sobre su oferta y, por tanto, un aumento de su precio. A largo plazo, sin embargo, la historia demuestra que la creatividad humana supera los obstáculos naturales al crecimiento económico y conduce a un coste y un precio más bajos que antes. Este oportuno libro cambiará radicalmente su forma de pensar sobre una serie de cuestiones, desde la inmigración y la fertilidad humana hasta las previsiones de cambio demográfico y el uso del dinero de los contribuyentes para el control de la población. The Ultimate Resource demuestra que la principal limitación de nuestro crecimiento económico nacional y mundial es nuestra capacidad para crear nuevas ideas. Cuantas más personas puedan formarse para ayudar a resolver los problemas a los que nos enfrentamos, más rápido podremos eliminar los obstáculos y mayor será la herencia económica que podremos legar a nuestros descendientes.
Publicado en 1950, en la Europa de posguerra y el inicio de la descolonización, el autor examina cómo el “nomos” —apropiación del espacio, reparto y producción— funda el orden jurídico-político mundial. Sostiene que el *jus publicum europaeum* (siglos XVI–XIX) limitó la guerra entre Estados soberanos, pero colapsó con las guerras totales del siglo XX. La obra se estructura en dos grandes bloques: génesis y apogeo de ese orden europeo, y su crisis frente a nuevas potencias y espacios globales. Aborda temas como la distinción amigo/enemigo, el concepto de “enemigo justo”, la piratería, los grandes espacios (Großräume) y la guerra discriminatoria. Su relevancia radica en replantear la relación entre derecho internacional, geopolítica y territorialidad contemporánea.
Publicado en 1619, en pleno inicio de la Guerra de los Treinta Años y tras las disputas religiosas de la Reforma, el autor describe una república cristiana ideal donde ciencia, piedad y trabajo cooperan para el bien común. La narración adopta la forma de un viaje a una ciudad-utopía organizada racionalmente: educación universal, investigación experimental, igualdad cívica, disciplina moral y administración eficiente. Estructurada como informe detallado de instituciones —academias, talleres, templos, órganos de gobierno—, examina cómo armonizar fe y razón para regenerar la sociedad. Su tesis central defiende que solo una comunidad cristiana ilustrada puede superar la corrupción del mundo. Obra clave del utopismo temprano moderno, influyó en estudios posteriores sobre ciudades ideales y reformas pedagógicas.