Publicada en 1899, la obra de Félix Sardà surge en un contexto de creciente liberalismo en Europa y América Latina. Sardà critica la ideología liberal, argumentando que promueve la decadencia moral y social. Su tesis central sostiene que el liberalismo es incompatible con la verdadera fe católica y la moral cristiana. La estructura del texto combina análisis histórico, filosófico y teológico, abordando temas como la libertad, la propiedad y la justicia social. La relevancia de la obra radica en su defensa del catolicismo frente a las corrientes liberales, influyendo en el pensamiento conservador de la época.
Escrita en pocos días y concebida como una crítica a la política expansionista de Napoleón, Del espíritu de conquista y de la usurpación se ha convertido en un clásico del pensamiento político contemporáneo. Sus páginas recogen el núcleo central de las preocupaciones anteriores de Constant y adelantan las reflexiones que cimentarán su fama como pensador político liberal en los años de la Restauración en Francia. El recurso a la guerra y a la conquista, en una época donde predomina el comercio y el deseo de disfrutar de los derechos y libertades individuales, es, para el autor, un anacronismo histórico de graves consecuencias no sólo para los pueblos sojuzgados sino también para la propia nación agresora, que ve destruidos sus valores morales y su libertad política. En lugar del gobierno legítimo aparece entonces una nueva clase de despotismo, el que se ejerce en nombre de todos y obliga a todos a manifestar su consentimiento. El análisis lúcido y certero de Constant de este «despotismo moderno» contiene ya algunos rasgos de lo que el siglo XX conocerá como «totalitarismo». «Los conquistadores de nuestros días, pueblos o príncipes, quieren que su imperio no presente sino una superficie lisa, sobre la que el ojo soberbio del poder se pasee, sin tropezar con desigualdad alguna que le hiera o limite su vista. El mismo código, las mismas medidas, los mismos reglamentos y, si es posible llegar a ello, gradualmente la misma lengua; he aquí lo que se ensalza como perfección de toda organización social.»
Elaborar una historia y una teoría de las relaciones de poder en las sociedades humanas es el empeño que Michael Mann afronta en Las fuentes del poder social. El principal instrumento de que se vale para ello es una forma original de contemplarlas, distinta de los modelos predominantes en los escritos sociológicos e históricos. El autor parte de la premisa de que «las sociedades están constituidas por múltiples redes socioespaciales de poder que se superponen e intersectan». Dentro de estas redes, destacan cuatro -las que Mann denomina «las cuatro fuentes del poder social»-: las relaciones ideológicas, económicas, militares y políticas, que interactúan socialmente a modo de planos superpuestos y que, al ser «organizaciones, medios institucionales para alcanzar objetivos humanos», tienen la ventaja de depender sólo de los medios de organización que posea cada una para alcanzar esos objetivos. Fundamentarse en las interrelaciones entre estas cuatro fuentes permite al autor adoptar una metodología distintiva que apunta directamente a la cuestión más básica y huidiza de la teoría sociológica de los dos últimos siglos: la primacía final. Este segundo volumen de la serie trata el período de formación de las clases sociales y los Estados modernos, desde 1760 hasta las vísperas de la Primera Guerra Mundial.
Publicada en 1920, la obra de Arthur Cecil Pigou surge en un contexto de posguerra y cambios económicos significativos. Su tesis central argumenta que el bienestar social puede ser mejorado mediante la intervención del Estado en la economía, especialmente en la corrección de fallos del mercado. La estructura del texto aborda temas como externalidades, impuestos y subsidios, proponiendo soluciones para maximizar el bienestar colectivo. La relevancia de la obra radica en su influencia en la teoría económica del bienestar y en las políticas públicas, sentando las bases para el análisis de la economía moderna y la intervención estatal.
El libro que inspiró a Barack Obama los fundamentos de la política al demostrar el poder de un pequeño empujón.Por el Premio Nobel de Economía 2017 Richard H. Thaler.En Un pequeño empujón, considerado ya un clásico y uno de los mejores libros sobre economía y política de las últimas décadas, Cass R. Sunstein y Richard H. Thaler, premio Nobel de Economía, observan cómo nuestras percepciones y decisiones dependen del modo en que se organizan ante nosotros las diferentes opciones. Gobiernos y empresas, pero también padres, profesores y médicos, se convierten así en una especie de «arquitectos de la elección».A través de leves impulsos, conscientes, a menudo invisibles y cuyo coste económico y político es irrisorio, las personas e instituciones públicas o privadas pueden incentivar sin mermar la libertad de elección de los ciudadanos, y obtener así grandes logros en relación con la sanidad pública, las finanzas o la lucha contra la desigualdad. Un libro esencial para quienes formulan nuestras políticas públicas, pero cuya aplicabilidad en nuestras vidas cotidianas es sorprendente y maravillosamente eficaz.Críticas: «¿Cuántas veces se encuentra uno con un libro a la vez importante y divertido, práctico y profundo? De lectura obligada para quien quiera ver mejorar el funcionamiento de nuestras mentes y nuestra sociedad».
Prologado por el Nobel de Economía Amartya Sen, este volumen reafirma la estatura de Hirschman como uno de los pensadores más influyentes y provocadores del siglo XX. A la búsqueda de los intereses materiales \"siempre condenados, como el pecado mortal de la avaricia\" se le asignó la función de contener las pasiones rebeldes y destructivas del hombre. Hirschman nos ofrece una nueva interpretación sobre el surgimiento del capitalismo poniendo énfasis en la continuidad entre lo viejo y lo nuevo, en contraste con el supuesto de una aguda ruptura, característica del pensamiento marxista y el weberiano.