Publicado en 1924 por el gobierno soviético tras la Revolución de Octubre y poco antes de su supresión en 1928, el autor examina las corrientes literarias rusas entre 1905 y 1917 y su papel en la formación de la conciencia de clase. Sostiene que el arte ha reflejado históricamente los intereses de la clase dominante y que el proletariado, al tomar el poder, debe asimilar las tradiciones anteriores para crear una cultura verdaderamente popular. Conformado por ensayos temáticos sobre vanguardias, futurismo, formalismo, cultura proletaria y arte socialista, articula la materialidad de la creación y la función social del escritor. Esta obra impulsó el debate cultural marxista y anticipó la política artística del Estado soviético.
Las sabias lecciones económicas en las enseñanzas de JesúsLas parábolas del Nuevo Testamento siguen siendo omnipresentes. Muchas de estas narraciones didácticas con las que Cristo predicaba el Evangelio han trascendido al imaginario popular y al lenguaje cotidiano y, sin embargo, pocos han percibido las enseñanzas de una de las analogías más frecuentes de Cristo: el dinero.En La economía de las parábolas, Robert Sirico detecta los propósitos económicos universales de las trece parábolas ―la del tesoro escondido, los talentos, los trabajadores de la viña, el rico insensato, los dos deudores y el hijo pródigo, entre otras― configuradas a partir de las realidades económicas y la vida comercial de la época de Jesús.La fuerza de estos relatos perdura porque los ejemplos del Mesías son atemporales, como también lo son los dilemas sobre la distribución de los recursos. De estas alegorías, que tienen un significado espiritual más profundo, pueden extraerse múltiples lecciones prácticas sobre el cuidado de los pobres, la administración de la riqueza, la distribución de herencias, el manejo de las desigualdades o la resolución de las tensiones familiares.
La Edad Media vio nacer al margen de la fe oficial una red de herejías y movimientos milenaristas, inspirados en tradiciones judías y en el Apocalipsis cristiano, que, hartos de la pobreza y la decadencia, soñaron con instaurar un reino de paz terrenal donde se abolieran las diferencias sociales. Este anhelo a menudo derivó en levantamientos armados para eliminar a los malvados, suprimir la propiedad privada y devolver al hombre a un estado primitivo comunal. En 1957, Norman Cohn ofreció el estudio más detallado de estos “pobres” medievales: desde las cruzadas de los pobres y las procesiones de flagelantes hasta las doctrinas de Joaquín de Fiore, los profetas falsos, la Hermandad del Libre Espíritu, Thomas Müntzer y el asalto anabaptista de Münster en 1535. Su obra demuestra cómo el milenarismo medieval influyó en movimientos comunistas, anarquistas y nacionalsocialistas y en pensadores modernos como Nietzsche, Bataille, Sade, Artaud o Genet.
Publicado en 2010 por Princeton University Press, esta obra surge tras la crisis financiera global y examina cómo la evitación de responsabilidades configura la burocracia en el sector público. A través de diez capítulos, el autor, politólogo de Oxford, describe estrategias de evasión de culpas: manejo mediático de la información, ajustes organizativos y desplazamiento de la responsabilidad. Analiza el impacto de estas tácticas en la rendición de cuentas política y la confianza ciudadana, y propone mecanismos para reforzar la transparencia y la responsabilidad institucional. Se ha convertido en referencia clave para académicos y gestores interesados en la buena gobernanza y la innovación en la administración pública.
A finales del siglo XVIII, las innovaciones en Europa desencadenaron la Revolución Industrial y el progreso económico sostenido que se extendió por todo el mundo. Aunque se ha hablado mucho de los detalles de la Revolución Industrial, lo que sigue siendo un misterio es por qué se produjo. ¿Por qué esta revolución comenzó en Occidente y no en otros lugares, y por qué continuó, conduciendo a la prosperidad sin precedentes de hoy en día? En este libro pionero, el célebre historiador económico Joel Mokyr sostiene que una cultura del crecimiento específica de la Europa moderna temprana y de la Ilustración europea sentó las bases de los avances científicos y los inventos pioneros que instigarían un desarrollo tecnológico y económico explosivo. Aunando economía, historia de la ciencia y la tecnología y modelos de evolución cultural, Mokyr demuestra que la cultura -las creencias, valores y preferencias de la sociedad capaces de modificar el comportamiento- fue un factor decisivo en las transformaciones sociales. Mokyr analiza el periodo 1500-1700 para demostrar que una Europa políticamente fragmentada fomentó un «mercado de ideas» competitivo y la voluntad de investigar los secretos de la naturaleza. Al mismo tiempo, una comunidad transnacional de brillantes pensadores conocida como la «República de las Letras» circuló y distribuyó libremente ideas y escritos. Esta fragmentación política y el entorno intelectual favorable explican por qué la Revolución Industrial se produjo en Europa pero no en China, a pesar de niveles similares de tecnología y actividad intelectual. En Europa, los pensadores heterodoxos y creativos podían encontrar refugio en otros países y difundir su pensamiento a través de las fronteras. En cambio, la versión china de la Ilustración permaneció controlada por la élite gobernante. Combinando ideas de economía y evolución cultural, Una cultura de crecimiento ofrece sorprendentes razones de por qué los cimientos de nuestra economía moderna se sentaron en los escasos dos siglos transcurridos entre Colón y Newton.